Empezamos otro año Bradbury con una de sus historias, que como siempre me conmueven en más de una manera. En estos días también he pensado mucho en sus consejos y el seguir La Tríada Bradbury que abona de forma inconmensurable a mi repositorio de escritora.

Corre el año 2053 y a Leonard Mead sigue dando sus caminatas nocturnas, son solitarias pues en años no se ha encontrado con nadie mientras lo hace, todos están en sus casa entretenidos con su televisión y por lo mismo tiene muchos años sin escribir, ya nadie lee, aunque esta sea su profesión. Una noche la policía, que se ha reducido a un solo vehículo para atender toda la ciudad ya que el crimen es prácticamente nulo, lo detiene por su comportamiento -extraño-. Es interrogado y se lo lleva, es inconcebible que una persona estuviera fuera, caminando, que fuera escritor y nadie abogara por él.
Esta historia lleva al extremo la enajenación por la tecnología, en este caso las pantallas (y su especulación tiene mucho de realidad hoy día), se considera extraño a alguien desconectado. En este caso Leonard plantea un peligro no porque haya cometido un crimen sino porque por decisión propia es libre, hace lo contrario a los demás, además el ser escritor también supone una rareza, ¿por qué harías algo que nadie necesita solo por el amor a hacerlo?
I Shall Account Myself a Happy Creaturess – Safiya Sinclair
Es un poema oscuro y misterioso que utiliza imágenes surrealistas y crea una atmósfera de tensión. Todo indica una relación complicada entre hermanas, que tienen una fuerte conexión pero entre ellas hay algo fuera de lugar, están descolocadas. El poema es difícil de interpretar, pero sugiere que están lidiando con temas de muerte, violencia y esperanza.
Otros fines del mundo – Carlos Mondragón
El autor recorre la noción de apocalipsis más reconocida, como algo total, y cómo diferentes sociedades han experimentado su propio fin del mundo a lo largo de la historia. Menciona casos específicos como el genocidio de los pueblos indígenas en América y África, y un caso particular de los rapanui en la isla de Pascua. A pesar de estos eventos catastróficos, muchas sociedades indígenas han sobrevivido y mantenido sus propias historias y valores. Plantea que debemos ser conscientes de nuestras propias fantasías apocalípticas, pero sobre todo entender la diversidad que nos compone como humanidad, que no todo es absoluto. Además tiene una nota esperanzadora, la destrucción también puede venir con generación.
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