La madre de Ernesto – Abelardo Castillo
Ay, qué cosa. Yo aspiro a este nivel de cuento.
La madre de Ernesto, un buen amigo de la infancia de este grupo de 3 amigos, vuelve al pueblo pero resulta que para ejercer la prostitución. Está narrado por uno de ellos, y cuenta cómo quieren ir por sus servicios y en el ínter se remueven viejos recuerdos y emociones entre ellos. Sienten una mezcla de exitación y miedo al contemplar el reencuentro, conscientes de su conexión y lo que implicaría encontrarse con la madre de su amigo. Cuando finalmente la ven y pregunta por Ernesto, se desploma todo. No, es que, está increíble.
Porque al principio, durante unos segundos, fue perplejidad o incomprensión. Después no. Después pareció haber entendido oscuramente algo, y nos miró con miedo, desgarrada, interrogante.
Qué debo hacer para cantar – Mario Meléndez
Si bien el azar propone, yo elijo y es usual que escoja poemas que reflejen la búsqueda y las dificultades de la expresión artística, desde la desconexión con la inspiración hasta la incertidumbre de su destinatario. Y en este caso el autor evoca sensaciones de simplicidad y cotidianeidad, contrastando con la complejidad de encontrar una voz y el destinatario adecuados para sus creaciones.

Siguiendo el texto anterior sobre la presión, aquí nos habla de la fusión nuclear, un proceso esencial para la vida, y lo contrasta la fisión nuclear, donde átomos pesados como el uranio-235 pueden dividirse para liberar energía y producir más neutrones, lo que lleva a una reacción en cadena y potencial destructivo impresionante. Nos hace reflexionar sobre las implicaciones geopolíticas de las armas nucleares, y todo aquello que nos sobrepasa.
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