De pronto ya son 500, la primera mitad de mi Tríada Bradbury. Cuando aconsejó hacer esto, pienso, lo hacía para probar que tu compromiso con la escritura fuera en serio: para ser buen escritor hay que leer, y mucho. Si puedes sostener una lectura variada por 1000 días consecutivos no sólo te va a ayudar en tu arte, también a demostrar que vas en serio. Y en serio voy, seguimos.
Ya es de mis escritores modelo, cada cuento me quedo pasmada pensando en cómo lo hizo, y me dan más ganas de seguir explorando su obra. Este es un autor que anoté para LTB por recomendación de un amigo, y que agradezco bastante porque definitivamente ya es mi top.
Aquí, el protagonista está muriendo y recuerda distintos momentos de su vida, desde su infancia hasta las mujeres que ha amado, y algunas cosas que le dan cierta vergüenza. Mientras se encuentra al borde de la muerte, lucha por respirar y decide no dejarse llevar por ella, y su motivación es el orgullo, reniega de ciertas cosas y se aferra a la vida como para probarse que eso no era él. Me pareció un gran cuento.
Un cuento de hadas – Chūya Nakahara

Con un lenguaje sencillo y evocador, a través de imágenes sensoriales y contrastes, el poema narra una escena fantástica, propia de un cuento de hadas, en la que una mariposa transforma un río seco en uno lleno de vida. Un ideal, un mundo donde la naturaleza y la magia se funden en una sola realidad.
Sobre el laberinto de la conciencia animal – Wendy González García
La autora aboga por reconocer y aceptar la conciencia animal y crítica la visión antropocéntrica que los juzga y considera inferiores. Menciona ejemplos donde animales demuestran inteligencia y capacidad de sentir, aunque también siento que hace algunos supuestos desde su visión humana, y es que eso es algo imposible de desprender.
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