
El mismísimo Satanás estaba interesado en el alma del narrador protagonista, quien le propone un trato antes de hacer ese intercambio pues debía saber si 1. sí tenía alma y 2. su valor para pedir lo equivalente a cambio. Ambos debían pasar tiempo juntos, y nuestro protagonista termina sumamente agradecido porque Satanás le permitió conocer su alma, además fue astuto y logra un engaño, pero también se logra una amistad, por la que el demonio pasa por alto ser engañado., además de haber estado siempre al tanto de sus planes. Me parece una historia tierna, aún con la presencia de un personaje famoso y conocido por su maldad ya que resalta el poder de la amistad.
El autor explora la idea de una transformación personal a través del tiempo, reflexiona sobre sus «yos» pasados, que se van acumulando como capas, con los que tiene logros, pérdidas, retos, y con los que ha seguido adelante conservando una esencia particular. Concluye con un «no he terminado con mis cambios», sugiriendo que es la única constante de la vida. También considero importante mencionar que veo reflejada la necesidad de encontrar un propósito que, muchas veces, es lo que nos sostiene.
Poesía y reparación – Claudia Masin
Si, sigo en mi cruzada por definir la poesía, pues busco entenderla cada vez mejor.
El ensayo de hoy explora una relación entre poesía y desobediencia, maneras en las que se vincula con la palabra y cómo puede devolverle a esta su carácter de insumisión. La poesía como herramienta para cuestionar, para conversar no sólo con un lector sino también con nuestros ancestros, todo aquello que nos compone y, sobre todo, con nosotros mismos. Una conversación insurrecta que se materializa con el acto de escribir.
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