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El patio del vecino – Mariana Enriquez

Este lo había leído hace un par de años y sólo recordaba al gato y a la criatura, la última sobre todo porque unos días después de la lectura mi hijo, de madrugada, apareció como una silueta extraña a lado de la cama, si no hubiera sido porque mi cerebro consciente tomó el control a la brevedad el asunto me hubiera asustado demasiado.

Creo que cuando lo leí no alcancé a percatarme de todo lo que ocurría en la historia. Son dos situaciones paralelas, una mujer atormentada por la culpa y la depresión con un marido ausente emocionalmente y sin nadie en quien apoyarse, si acaso a veces su suegra pero de una forma muy intermitente, y la presencia de un ente, podría ser del tipo que se transforma en distintas cosas, de viejo a joven por ejemplo, o un ser que convive con el vecino, el caso es que habita en la casa de a lado, no se revela mucho sobre éste, las conjeturas son propias del lector. Es intrigante y terrorífico, además de un posible descenso a la locura por parte de la protagonista, quien tiene que lidiar con los prejuicios de tener depresión y la asumen como loca.

Ficciones impolutas – Jenny Xie

El poema comienza con un epígrafe, una cita sobre los turistas y su capacidad de dejar atrás la banalidad y aburrimiento, ese escape, y es algo envidiable para los nativos. Entonces a partir de esto suponemos que la autora habla sobre el turisteo y su impacto en las personas y zonas donde a van. De hecho cada verso está contrastado con el siguiente. Me llamó mucho la atención el verso «El olfato de mi mirada lateral», pues relaciona dos sentidos, al ser el olfato un sentido casi inconsciente pero que permite «ver» de alguna manera.

The myth of machine consciousness makes Narcissus of us all – David Bentley Hart

Me encantó este texto, me hizo pensar mucho y me dio varias ideas. Es cierto que nuestra percepción de una máquina-conciencia no es más que mero reflejo de un ideal humano, de que somos tan capaces de hacer ciertas cosas que hasta podríamos generar una inteligencia que nos sobrepase. Es algo emocionante pero a la par da miedo, y eso me hace pensar en cómo convertimos todo esto en un «otro» y mucho tiene que ver con nuestra pareidolia que llevamos también al plano inmaterial. El autor concluye con que el verdadero peligro del desarrollo de las IAs es que nosotros nos hagamos más como las máquinas que ellas como nosotros.

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