Un ente, que podríamos verlo como «protofantasma» está en la búsqueda de un tipo contenedor, una historia, pues tiene un lugar pero no se ha materializado. Por suerte encuentra a una mujer traumatizada por su pasado quien será la elegida para convertirse en fantasma completo. Es el destino o la suerte quien unió a estos dos, como si fuera una historia de amor. Lo que más me gustó fue esa necesidad de una narrativa para concretar un fantasma, el recipiente para colocarse necesita un contexto.

Hoy llueve finito
sin parar
es un día de invierno en medio del verano
una lluvia de invierno
con ese recogimiento
esa serenidad resignada
adentro de la casa
laten las vidas
de todos los que la habitamos
late la casa viva
calentita por dentro
mojada por fuera
como una semilla
que va a germinar
Un estado latente mientras llueve, de suspensión, con una experiencia sensorial al rodearse de gotitas que caen, con sus sonido y texturas, aunque esto no es mencionado como imagen del poema uno completa basado en rememorar momentos de lluvia, que todos hemos tenido, momentos en donde debes parar y contemplar. Los últimos dos versos me gustaron muchísimo para relacionar esa suspensión por lluvia, como una semilla que germina termina la lluvia y continúas con la vida pero te marca, siempre marca el paso del agua, en todas sus formas.
Our Humanity Depends on the Things We Don’t Sell – Mary Harrington
La autora expone cómo la visión del mundo como transacción y mercado degrada el sentido de la vida, como si todo fuera una reserva preparada para explotar, recursos a ser instrumentalizados. Relaciona la extracción minera con la prostitución, por su explotación de cuerpos físicos, uno en el paisaje y el otro de personas, con consecuencias tremendas en ellos, cambiándolos muchas veces sin forma de recuperarlos. Menciona que los cuidados a los demás, sobre todo en la maternidad, no pueden convertirse en transacción, porque están exentos de ser vistos como recursos, hay resistencia en esas labores. Aunque, desafortunadamente, también esos ámbitos se corrompen, como con la gestación subrogada, que convierte a los bebés en producto y a la mujer como un medio, siendo una explotación del cuerpo. La autora llama a a defendernos de la voracidad transaccional, para evitar perder nuestra humanidad.
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