La casa de azúcar – Silvina Ocampo

Desde un inicio la superstición condiciona a los personajes, luego se mudan a la casa de azúcar y la identidad de Cristina se transforma. De entre lo fantástico de este cuento se plantean algunas preguntas en torno a lo que compone a una persona, ¿puede el entorno determinar quién eres? ¿Hasta dónde?
Recordé el ensayo de hace unos días sobre la manera en que una casa forma parte de quienes somos, una casa guarda nuestra identidad por la habitamos, ¿cuánto de nosotros se queda ahí, aunque ya no estemos?
La vida es corta, hay mucha miseria y desgracia que no quisiéramos transmitir sobre el mundo a nuestros hijos, y a la vez ellos ofrecen la esperanza de que todo puede ser mejor, y su existencia hace que todo sea más hermoso.
Es el segundo ensayo del metaphorician sobre las metáforas para explicarlo todo. Si bien nuestro constructo de la realidad es una alucinación creada por los modelos predictivos de nuestro cerebro, al tener en cuenta esto surge el solipsismo epistemologico, donde entendemos que solo podemos experimentar lo que diga la mente, llevándonos al escepticismo filosófico, el concepto de Realismo metafórico ofrece una salida, porque aunque no puedas abarcar toda la realidad al menos puedes encontrar cómo explicarla sin caer en la desilusión.
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