El observador de caracoles – Patricia Highsmith

Desde el momento en que Peter Knoppert se encuentra un par de caracoles apareándose, y llaman su atención para estudiarlos, comienza una obsesión por ellos. Transmitía su fascinación a todo conocido e incluso tuvo un cambio de actitud que permitió mejorar en su trabajo y ganar más dinero. Aunque a la gente le generaba repulsión él era muy feliz con sus caracoles… hasta que se salieron de control. La historia es algo predecible pero no por ello menos perturbadora.
Como dato curioso, a Highsmith también le gustaban mucho los caracoles. Mantenía centenares y los llevaba a todos lados. Leí por ahí que pasaba algunos de contrabando en sus viajes, escondidos en sus senos, y a otros los llevaba en su bolsa a eventos sociales, como compañeros. Esas excentricidades son muy interesantes, y si tomamos en cuenta esto podríamos interpretar esta historia con un mensaje de cautela pues lo que amas también puede destruirte.
En gran parte de su obra están presentes los caracoles. Tienen mucho simbolismo y para ella eran muy importantes, por eso quiero seguir conociendo más al respecto.
El poeta y los signos – Francisco Ruiz Udiel
Hay una relación muy estrecha entre el lenguaje y la identidad humana, además de ser un puente de comunicación para conectarnos con el mundo. Para el autor el poeta también es ese puente, y hace una reflexión sobre esta relación para comprender lo que nos rodea, somos y sentimos.
Pensar por sí mismo – Arthur Schopenhauer
Resalta la importancia del pensamiento propio donde se organiza el conocimiento y contrasta ideas, para en verdad poseer sabiduría. La lectura nos expone a otras ideas, pero el sólo leer sin procesarlas o estimular las propias no sirve de mucho, al contrario pudiera contaminarnos. Para Schopenhauer las ideas, pensamientos o argumentos no tienen valor si no se conciben en la mente propia.
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