Cómo se salvó Wang-Fô – Marguerite Yourcenar
Es la historia del anciano pintor Wang-Fô, quien con gran maestría pintaba retratos y paisajes capaces de «dar vida» y era reconocido en todos lados. Vagaba con su discípulo Ling, que a pesar de haber nacido en una familia rica y unido en matrimonio con una bella joven, lo dejó todo por seguirlo y patrocinarlo. Su maestro le dio una nueva forma de ver la vida, ese cambio de perspectiva lo motivó a seguirlo, al punto que sólo se concentraba en él y sus creaciones. Un día fueron capturados por unos solados y llevados ante el emperador para condenarlos pues, para su sorpresa, sus pinturas también podían causar tormento. Su salvación es una forma de ver a la trascendencia del arte.
Es un cuento fantástico, y me gustó mucho como Yoursenar logra un cuento -chino- sin ser este su país de origen.
¿Qué hay en torno a una despedida cuando alguien fallece? Solinas se ve como un «testigo oscuro» pues es parte, como de fondo, sin poder intervenir ante el implacable destino que es la muerte. También lo veo como una despedida de un solo lado. Muy pocas veces antes de fallecer alguien puede despedirse, eso le toca a todos los que dejan atrás, hacerlo ante un cuerpo sin vida.
Mudanzas del hombre – Gilbert Chesterton

En medio de una mudanza, Chesterton reflexiona en torno a la posesión de las cosas, el valor que les damos y la transformación que ocurre al hacerse o deshacerse de ellas. También menciona cierta ironía de dejar un lugar solo para extrañarlo después. Todo esto mientras cuestiona su propia capacidad para escribir.
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