El reloj de oro – Machado de Assis
Va de cómo cuando nos ofuscamos ante el enojo y/o celos y entras en razón resulta que el asunto dependía de ti y no de otros. Eso le entendí. Pero se ne hizo cuento muy equis, la verdad.
¿Cómo hago para apresurar la noche?
Escribo unos versos, creo animarla.
Me mira de reojo. No tiene prisa.
Así sin piedad destapa la caja de Pandora
y abre un agujero profundo en mi cerebro.
Más oscuro mi cabello se torna.
Cínicamente me dice:
“Todavía no te duermas.
Espera el amanecer por mí”.

Creo que quienes hemos estado en una situación de insomnio nos identificamos con cómo hasta se llega a personificar esta condición, se vuelve aliado o enemigo, y las consecuencias llegan por la mañana, cuando comienza el día después de lo que debió ser un descanso pero no fue así.
Teníamos un juguete – Hernán Casciari
Una crónica-relato sobre cómo el fútbol de ser entretenimiento divertido se puede volver una identidad a la que se defiende incluso con violencia, y que desafortunadamente es muy fácil llegar a eso a través de esa ferviente pasión con la que se impregna. Lo mismo pasa con muchas otras cosas que se vuelven identitarias
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