Nadie encendía las lámparas – Felisberto Hernández
Aquí vemos un narrador desconectado de su propia historia y cómo esta sigue avanzando a pesar de sus distracciones. La historia tiene suficiente peso para impactar a todos quienes la escuchan, aún cuando para quien la cuenta sea algo tan común/cotidiano que pueda contarla mientras hace otra cosa. Y aunque la mayoría a su alrededor le presta atención a sus palabras, también hay quién se fija en él, como esta especie de doble atención. El cuento en sí es como una puesta en escena que acaba tan pronto se va el sol.
Yo persigo una forma – Rubén Darío
En un tono reflexivo el poeta nos comparte que también él, a pesar de ser ya un escritor reconocido, tiene sus momentos difíciles para la creación poética. Nos muestra cómo echa mano de elementos mitológicos como enlaces metafóricos para su expresión. Creo que a todos los ha pasado que sentimos las palabras no alcanzan para expresar eso que queremos decir, y hay que hacer un trabajo extra con ellas para, al final, intentar acercarnos a lo que queremos transmitir con ellas.
Del alma como objeto de representación – Étienne Souriau

Este es parte de Tener un alma, Ensayos sobre las existencias virtuales. El autor busca sus propias maneras de explorar el tema del alma al sentir que es un concepto olvidado por la filosofía y la psicología, y que se ha quedado solo en imágenes literarias. Para él es una palabra disponible. A partir de esto comienzan una serie divagues en torno alma. Encuentro varios puntos interesantes en su manera de verla, sobre todo al darle una cualidad de virtualidad. Sin embargo, es un texto pesado, el autor no nos facilita sus razonamientos y además están fragmentados entre diálogos y, lo que parecen, cambios de tema. Es uno de esos textos de los que tienes que conocer al autor para estar en su onda.
Otras lecturas
He estado escuchando podcasts y audiolibros de forma tan fragmentada que no he hecho recuento de ese formato. Y bueno, para mi, muchos de los podcast que escucho son como ensayos conversacionales y por eso sí los considero lecturas.
Estoy leyendo otra vez El perfume, por enésima vez, porque el universo lo sigue acomodando en mi vida en los círculos de lectura a los que entro.
Escritura
No creo en el bloqueo de escritor como esa fuerza que evita que la creación literaria. El bloqueo sucede porque simplemente no escribes.
Es bien chistoso que justo pretendía que el Reto Bradbury de escritura sucediera a la par de las lecturas y tan pronto comencé me bloqueé yo sola. Resulta que a partir de algunos ejercicios lo emocional me ganó y también una, muy grande, parte de inseguridad. De pronto me sentí muy pequeñita, y más ante esa lista creciente de autores que pretendo abordar a lo largo de 1000 días sin parar. Lo que me sostiene ante todo esto del bloqueo es que, si bien no he concluido algunos cuentos, al menos no he dejado de anotar ideas y dejar registro, aunque sea fragmentado, de obras latentes.
Hoy me di cuenta que en todo este proceso, al anotar, subrayar y conversar con las obras leídas, se crea una suerte de biografía entre líneas (literal). Hago una -marca de tiempo- de quien soy al momento de hacer estos intercambios. Entonces la creación literaria se va entrelineando conforme analizo cada texto porque es un hecho que todo esto afectará ml escritura.
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