Cómo se salvó el mundo – Stanislaw Lem
Con un aire de cuento de hadas y fábula, es un cuento muy ingenioso, con ironía y sátira hacia ciertas cualidades humanas. Me gustó mucho, es una de esas lecturas amenas que a veces son muy necesarias porque sacan una sonrisa y lo primero que quieres hacer después de leerlas es compartir.
A Lem le gustaron tanto este par de personajes que les siguió creando historias, las cuales definitivamente voy a buscar.
El presente, ese escurridizo. En autor se pregunta en imágenes sobre esa temporalidad, que es lo único que tenemos pero realmente no podemos aprehender. Para mi es como un regalo no palpable.
¿Tienen amigos los capibara? – Pilar Chiappa
Es difícil dejar de ver los comportamientos de otras especies sin el lente humano que antropomorfiza, o, mejor dicho (y término que acabo de aprender), bajo una mirada antropopática. Limpiando ese filtro obtenemos muchas otras explicaciones, incluso desde la genética.

En mi opinión, lo interesante es seguir observando y sacando conclusiones. Aunque por más objetivos que queramos ser, el lado humano siempre estará presente porque al final somos quienes hacemos todos estos vericuetos para intentar explicar el mundo.
Así como dijo la creación de Trurl en el cuento de Lem: la máquina sólo hará lo que está programada a hacer. ¿Cómo se va a zafar de su maquinismo, si eso es?
La máquina, la temporalidad, la naturaleza, en nuestro intento de explicarnos todo eso terminamos definiendo más quienes somos.
🖖
Deja un comentario