Un día de estos – Gabriel García Márquez
Lo que esconde el cuento, que con solo algunos detalles deja ver de qué va, es lo que intriga al lector que de pronto está envuelto en un misterio que el autor dispuso para él en un juego que no acaba aún terminándolo, pues seguirá cautivado en una búsqueda por descubrir qué quiere decirnos, cuál es la historia oculta. Ayuda saber el contexto, en este caso el período llamado «La violencia» de los años 50 en Colombia, y que uno de los personajes comparte universo con otra obra: el alcalde en El coronel no tiene quien le escriba. Sin embargo, el gran escritor (como Gabo lo fue) hace que el cuento se sostenga aún sin saber su contexto, pues tiene cierta universidad que el lector acoplará por sí mismo.
La teoría del iceberg aplicada con excelencia en una historia tensa, con temas muy pesados como la venganza y la corrupción.
Horas de junio – Carlos Pellicer
Decia Octavio Paz que Pellicer era un poeta solar, y creo que aquí escogió junio para llenarse precisamente de eso. Es un poema al que le duele un amor perdido, el cual siento como si estuviera bajo un sol del verano que apenas comienza. Sabemos que el sol es hermoso pero también quema y abruma.
Al borde del milenio – Margo Glantz
Aquí la autora aprovecha la incertidumbre del inicio de un nuevo milenio para explorar la voz, la palabra y la escritura en Las mil y una noches. Las preocupaciones del nuevo milenio siguen vigentes, pues los cambios tan vertiginosos del día nos dejan:
Aterrados ante la metamorfosis de nuestra lectura del mundo o de los mundos, es necesario acudir a un nuevo Mesías y viajar a planetas muy lejanos.
Al final, son las historias las que nos salvan.

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