
Uno de mis cuentos favoritos. Lo que más me gusta de Cortázar es cómo desdibuja la realidad y la impregna de fantasía con mucha naturalidad, haciéndola algo cotidiano. De hecho él decía que la fantasía «sirve para proyectar con más claridad y con más fuerza la realidad que nos rodea», usándola como un artilugio para dar sentido.
Aquí también hay un tema de identidad basada en la soledad y una búsqueda de entendimiento en el otro que el protagonista encontró en otra especie.
La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles.
En una atmósfera angustiosa se ve tan reflejado en ellos y es aquí es donde el elemento fantástico hace de las suyas.
Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo nada de extraño en lo que ocurrió.
Al final, uno (lector) acaba en esa misma pecera.
Cuando la luna es de melón – Anna Ajmátova
Para empezar, me gustó mucho la imagen de la luna melón. Es un poema también muy lleno de soledad. Y me transporta a esos momentos antes de dormir donde te sientes aplastado contra la cama atravesado por tanto mientras piensas pero a la vez no es nada y simplemente terminas por dormir sin darte cuenta en qué momento lo hiciste.
Consideraciones en torno al apocalipsis – Jorge Fernández Granados
Ese encanto por los apocalipsis, tan presentes en la cultura pop, tal vez es reflejo de un ego generacional, pues si ya llegamos al epítome del desarrollo lo que sigue, naturalmente, es el final.
El autor menciona su subjetividad al depender de las ideas culturales de cada civilización y en su visión del tiempo.
Otras lecturas que tienen mucho que ver con la escritura
Hoy tuve el laboratorio de Pequeñas Labores y nos centramos en la literatura del yo, gracias al ejercicio del -me acuerdo-. Es bellísimo conocer a las demás a través se sus recuerdos y que a partir de ellos podemos echar mano de ficción para darles la forma que queremos.
Hace poco escuché el episodio de La literatura del yo de Lee/Escucha de Scribd conducido por Elvira Liceaga, y me interesa mucho la autoficción porque es genial lo que se puede lograr con ella y me gusta leerla. Quiero explorarla para mis propia escritura pero me es muy difícil porque el tema sería -yo- y por más que en la escritura, cual sea el género, hay mucho de uno mismo, el hecho de hacerla a consciencia basándome en mi me paraliza.
También fue la última sesión de mi taller de cuento con Cristina Rascón y ahondamos más en la doble historia y las particularidades del cuento según las diferentes visiones geográficas. Nuestro caso hispanoamericano es muy particular. Y, evidentemente, tengo muchas más lecturas por hacer para seguir creando.
🖖
Deja un comentario